Cómo desarrollar la resiliencia en los niños

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar a las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño que haya vivido en su temprana infancia alguna experiencia traumática y de gran dolor, puede recuperarse y sobreponerse a ello a través de la resiliencia. Es más, será capaz incluso de salir fortalecido. Se podría decir que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia.

Es importante, en la educación que se da a los hijos, que les enseñemos a que desarrollen la resiliencia, a través de conductas, del control de pensamientos y de actitudes que ellos pueden aprender con el ejemplo y orientación.

10 pasos para desarrollar la resiliencia en los niños

Cómo podemos desarrollar la resiliencia en 10 pasos:

1- Hacer y tener amigos

Enseñe y anima a tus hijos a hacer y tener amigos. Paralelamente, desarrolle una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalecen la resiliencia de los niños y les brinda con apoyo social.

2- Enseñar a los niños a ayudar a los demás

Ayude a tu hijo haciendo que él ayude a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de que no pueden hacer nada. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas que les des, los niños podrán sentirse valorados. En la escuela, se podría ejercitar pequeñas iniciativas con la creación de maneras de ayudar a los demás.

3- Mantener una rutina diaria

Ayude a tu hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente a los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas.

4- Combatir la inquietud y la preocupación

Tan importante como seguir una rutina es no obsesionarse con ella. Enseña a tu hijo a concentrarse en sus propósitos pero también a descansar y hacer cosas diferentes. Es necesario que los niños estudien pero que también jueguen y se diviertan.

5- Enseñar a los niños a cuidarse

Es importante que todos cuidemos de nuestra salud, de nuestra apariencia, de nuestro descanso… Eso debe ser inculcado en los niños, desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse, a que se quieran, haciendo deporte, jugando, comiendo y durmiendo bien, etc.

6- Animar a los niños a fijarse metas

Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños, son ideales para enseñar a los niños a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos pueden alcanzarlos. Así ellos experimentarán el valor del logro, de lo alcanzado, y disfrutarán de los elogios. Aprenderán que tener desafíos les hace sentirse ‘grandes’.

7- Alimentar una autoestima positiva

Ayuda a tu hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdalo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayúdale a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.

8- Enseñar a los niños a ver lo positivo incluso en las cosas malas

Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo y positivismo. Que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En la escuela, los niños pueden escuchar cuentos y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.

9- Estimula el autoconocimiento en los niños

Hay que enseñar a los niños que con todo se aprende y se crece. Ayude a que tu hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considera conversaciones sobre lo qué ha aprendido cada estudiante después de enfrentarse una situación difícil.

10- Aceptar que el cambio es parte de la vida

Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a tu hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, se puede discutir cómo los cambios han tenido un impacto sobre sus vidas.

Fuente consultada:
– Asociación Americana de Psicología

IMPORTANCIA DE LA GRAFOMOTRICIDAD

La grafomotricidad es el movimiento gráfico realizado con la mano para escribir. La base de la educación grafomotora es la motricidad fina, por lo que previamente se debe actividades para desarrollar la destreza de las manos y de los dedos ,así como la coordinación viso manual.

La grafomotricidad o desarrollo grafomotriz del niño tiene como objetivo fundamental completar y potenciar el desarrollo psicomotor a través de diferentes actividades.

De esta manera, se les prepara para el posterior aprendizaje de la escritura. En niños con necesidades especiales estas actividades potencian además la atención y la psicomotricidad fina fundamental en su desarrollo.

La grafomotricidad es un trabajo en conjunto de la unión de muchos músculos de la mano para así poder graficar o escribir, este trabajo aunque parece fácil es algo difícil que requiere de mucha practica además, cuando los niños logran tener una buena estimulación fina en las manos ellos no tendrán dificultades posteriormente para escribir. Para este trabajo se empieza con trazos simples como hacer líneas verticales, transversales, circulares etc aumentado el grado de dificultad para el niño

El niño tiene que tener un adiestramiento viso-motor y el afianzamiento de la seguridad y uniformidad del trazo, para prepararse en su caligrafía para la adquisición de una letra que resulte fácilmente legible. El objetivo es realizar movimientos manuales con una representación gráfica. Conseguir un control grafomotriz de los trazos gráficos, aprendiendo   cuáles son los movimientos básicos y evitando movimientos musculares inútiles.

Como reconocer a un niño con dificultades de grafomotricidad

•Tiene dificultades para tomar los crayones.

•Tiene dificultad al pintar

•Tiene dificultad para arrugar los papeles

•Tiene dificultad para ensartar cuentas

•Tiene dificultad para enredar papeles

•Tiene dificultad para hacer trazos

•Tiene dificultad para lanzar pelotas

Cómo aplicar límites a los niños

10 consejos para educar con disciplina a nuestros hijos

Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las normas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad.

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y “ahora” (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

1. Objetividad. Es frecuente escuchar en nosotros mismos y en otros padres expresiones como ‘Pórtate bien’, ‘sé bueno’, o ‘no hagas eso’. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. ‘Habla bajito en una biblioteca’; ‘agarra mi mano para cruzar la calle’ son algunos ejemplos de formas que pueden aumentar sustancialmente la relación de complicidad con tu hijo.

2. Opciones. En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir cómo cumplir sus órdenes. La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: ‘Es la hora del baño. ¿Te quieres duchar o prefieres bañarte?’. ‘Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje o lo hago yo?’ Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos.

3. Firmeza. En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: ‘Vete a tu habitación ahora’ o ‘¡Para!, los juguetes no son para tirar’ son una muestra de ello. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: ‘¿Por qué no te llevas los juguetes fuera de aquí?’; ‘Debes hacer las tareas de la escuela ahora’; ‘Vente a casa ahora, ¿vale?”. Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones ‘debe estar hecho’, serás mejor cómplice de tu hijo si aplicas un firme mandato. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

4. Acentúa lo positivo. Los niños son más receptivos al hacer lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el ‘no’, dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (‘habla bajo’) antes de lo que no debe hacer (‘No grites’). Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir ‘no’, mientras los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo ‘hacer’.

5. Guarda distancias. Cuando decimos ‘quiero que te vayas a la cama ahora mismo’, estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: ‘Son las 8, hora de acostarse’ y le enseñas el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

6. Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: ‘No muerdas a las personas. Eso les hará daño’. 

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De este modo, puedes decir: ‘ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar’. Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

8. Firmeza en el cumplimiento. Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir ‘eres malo’, deberíamos decir ‘eso está mal hecho’ (desaprobación de la conducta).

10. Controla las emociones. Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar.

DISCAPACIDAD AUDITIVA: TODO LO QUE NECESITAS SABER

La discapacidad auditiva es la dificultad o imposibilidad de utilizar el sentido del oido. En función del grado de afectación puede ser parcial o total y, según sus causas, puede tener o no solución. Afortunadamente, en la actualidad existe tecnología e intervenciones médicas que permiten a los discapacitados auditivos recuperar la totalidad o una parte de ese sentido, así como juegos y terapias para aprender a vivir con la discapacidad, sobre todo dirigidas a los más pequeños.

TIPOS DE DISCAPACIDAD AUDITIVA

La sordera implica dificultades o impedimento absoluto de usar el sentido del oído. La pérdida de la sensibilidad puede ser parcial, también conocida como hipoacusia, o total, en cuyo caso se denomina cofosis. Asimismo, es posible sufrir sordera bilateral o unilateral. Las discapacidades auditivas vienen determinadas por causas hereditarias, enfermedades, traumatismos, medicación dañina para el nervio auditivo, envejecimiento o exposición constante a ruidos fuertes, entre otras razones.

SORDERA COMPLETA

Este tipo de afectación ocurre cuando existe una lesión en el nervio auditivo o en el oído interno. Suele revestir carácter permanente y se manifiesta cuando la persona es incapaz de oír nada. Con Los avances de la ciencia han permitido que, en función de las características del paciente, en ocasiones éste pueda recibir un implante, que le permitirá recuperar al menos una parte de la sensibilidad inexistente.

SORDERA PARCIAL

En este caso, el sonido no consigue alcanzar el oído interno, por diversas razones que suelen poder solventarse con cirugía. Aunque no sea así, normalmente la persona conserva un resto auditivo y puede ayudarse de un audífono para mejorar la audición.

Si  los problemas de audición incipientes no se tratan, tienden a empeorar. La sordera también puede ser desencadenada por desgaste de los oídos: a medida que van cumpliendo años, la mayoría de los  adultos pierde sensibilidad ante algunas frecuencias que los niños sí son capaces de escuchar.

CLASES DE PÉRDIDAS AUDITIVAS

En función de sus circunstancias, existen diversos tipos de sordera. Los más comunes  son:

Unilateral o bilateral. La pérdida unilateral se produce en un oído, mientras que la bilateral ocurre en ambos.

Pre-lingüística o post-lingüística.  La pérdida pre-lingüística aparece antes de que el afectado aprenda a hablar; la post-lingüística surge después.

Simétrica o asimétrica. La simétrica afecta a los dos oídos en el mismo grado,. Por su parte, la asimétrica incide con diferente gravedad en cada oído.

Gradual o repentina. La pérdida gradual implica un empeoramiento a lo largo del tiempo y la repentina ocurre con gran rapidez, normalmente a causa de un traumatismo u otro tipo de agente externo.

Fluctuante o estable. La sordera fluctuante implica la posibilidad de mejora o empeoramiento a lo largo del tiempo, mientras que con la estable no existen previsión de cambios en la gravedad de la pérdida.

Congénita o adquirida. La sordera congénita es de nacimiento; la adquirida o de aparición tardía se desencadena con posterioridad.

Asociaciones para atención de discapacitados auditivos

Ante una pérdida de la audición, tanto por causas externas como congénita, el apoyo de asociaciones especializadas puede resultar de gran ayuda tanto a la persona como a la familia y el resto de su entorno. A continuación listamos alguna de las más conocidas tanto a nivel nacional como internacional, aunque existen muchas otras que, por razones de espacio,  no se incluyen.

Confederación Española de Familias de Personas Sordas. FIAPAS. Creada en 1978  para cubrir las necesidades de las personas sordas. Su ámbito es nacional, y la integran 46 entidades.

Asociación de Padres y Amigos de Niños con Défict Auditivo de Guadalajara.  ASPANDAGU. La asociación se crea en 2007 por un grupo de familias con hijos deficientes auditivos.

Asociación Eunate. Asociación de familias de personas con discapacidad auditiva de Navarra. Entidad sin ánimo de lucro creada en 1999 por padres de niños con discapacidad auditiva y por sordos adultos.

Fundación oír es clave. CLAVE Caring for Hearing Impairment es una entidad británica que desarrolla en España su actividad de atención a deficientes auditivos. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones.

Confederación Estatal de Personas Sordas. CNSE. La  CNSE es una ONG sin ánimo de lucro y ámbito estatal fue fundada en 1936. La integran 17 Federaciones Autonómicas y la Asociación de Personas Sordas de la Ciudad Autónoma de Melilla. Cada federación integra 118 Asociaciones provinciales y locales de personas sordas de toda España.

Instituto nacional de la sordera y problemas de comunicación. NIDCD. National Institute  of Deafness and Other Communication Disoreders. Portal en español del Departamento de Salud estadounidense dedicado a la atención de discapacitados auditivos y personas con problemas de comunicación.

BENEFICIOS DE LOS JUEGOS PARA DISCAPACITADOS AUDITIVOS

Especialmente en el caso de los niños, todos los especialistas parecen estar de acuerdo en que fomentar el aprendizaje y gestionar los problemas o afecciones que pueda sufrir el niño a través del juego es de gran ayuda para su desarrollo intelectual y emocional. Esto se torna realmente importante cuando, además, nos referimos a discapacidades como las auditivas, que pueden contribuir al aislamiento del niño.

En Akros hemos seleccionado para los padres y educadores los mejores juegos y actividades para niños con cierto grado de discapacidad auditiva, que favorecerán que los niños sordos puedan mejorar su autoestima y comunicación para llevar una vida lo más normal posible.

Los juegos que podrás encontrar en nuestro catálogo online potencia las actividades en grupo durante la partida, de manera indiferente a que la mayoría de participantes en el juego sufran discapacidad auditiva o no. El objetivo es la integración total del pequeño con dificultados auditivas con el resto de niños.

ESTILOS DE APRENDIZAJE: VISUAL, AUDITIVO Y KINESTÉSICO. ¿CUÁL ERES TÚ?

¿Eres visual? ¿Quizá más auditivo? o ¿Serás kinestésico? Conoce los distintos estilos de aprendizaje y descubre qué estilo eres. ¡Todos tenemos diferentes formas de aprender! 

Cada persona aprende de formas diferentes. Por lo que es muy importante que instituciones educativas de todos los niveles tomen nota de cómo pueden explotar distintos estilos de aprendizaje en beneficio de sus estudiantes, en lugar de imponer una sola forma de enseñanza a todos de manera indistinta.

¿QUÉ ES UN ESTILO DE APRENDIZAJE?

De acuerdo con el California Journal of Science, un estilo de aprendizaje consiste en una serie de características personales con las que naces y que desarrollas conforme vas creciendo. Determina, entre otras cosas, a través de qué actividades y sentidos tiendes a absorber información más fácilmente; ya sea a través de la vista, el oído, el tacto, el habla, la toma de notas o una combinación de estas.

¿CUÁNTOS ESTILOS DE APRENDIZAJE EXISTEN?

Tenemos tres grandes sistemas para representar mentalmente la información, el sistema de representación visual, el auditivo y el kinestésico. La mayoría de nosotros utilizamos uno más que otro, ¿por qué? Se desarrollan diferente en cada uno de nosotros y tienen sus propias características. 

A continuación, presentamos un breve resumen de tres de los estilos de aprendizaje más conocidos. 

1. SISTEMA DE REPRESENTACIÓN VISUAL

El sistema de representación visual tiende a ser el sistema de representación dominante en la mayoría de las personas. Ocurre cuando uno tiende a pensar en imágenes y a relacionarlas con ideas y conceptos. Como por ejemplo cuando uno recurre a mapas conceptuales para recordar ideas, conceptos y procesos complejos. Por lo mismo, éste sistema está directamente relacionado con nuestra capacidad de abstracción y planificación.

 ¿CÓMO SÉ SI MI ESTILO DE APRENDIZAJE ES VISUAL?

  • Presentan dificultades cuando las explicaciones son verbales.
  • Eres muy observador.
  • Aprendes mejor cuando el material es representado de manera visual.
  • Eres capaz de memorizar utilizando patrones, imágenes y colores. 
  • Tienes mayor facilidad para recordar imágenes y videos.
  • Te cuesta trabajo explicar verbalmente o recordar información verbal.
  • Piensan y almacenan la información utilizando imágenes.
  • Tienes una inclinación hacia las artes. 
  • Tienes una gran imaginación y un fuerte sentido del color.

2. SISTEMA DE REPRESENTACIÓN AUDITIVO

Las personas que son más auditivas tienden a recordar mejor la información siguiendo y rememorando una explicación oral. Este sistema no permite abstraer o relacionar conceptos con la misma facilidad que el visual, pero resulta fundamental para el aprendizaje de cosas como la música y los idiomas.

 ¿CÓMO SÉ SI MI ESTILO DE APRENDIZAJE ES AUDITIVO?

  • Aprendes fácilmente al prestar atención a lo que dice o narra el profesor. 
  • Eres capaz de recordar signos audibles com cambios de tono de voz, entonaciones y acentos. 
  • Puedes repetir con habilidad y recordar lo que dice alguien más en una conferencia o en una clase. 
  • Se te da bien los exámenes orales y las presentaciones. 
  • Eres bueno en relatar relatos, narraciones, historias y cuentos. 
  • Te gusta estudiar con música y puedes recordar datos y personas con ella. 

3. SISTEMA DE REPRESENTACIÓN KINESTÉSICO

Se trata del aprendizaje relacionado a nuestras sensaciones y movimientos. En otras palabras, es lo que ocurre cuando aprendemos más fácilmente al movernos y tocar las cosas, como cuando caminamos al recitar información o hacemos un experimento manipulando instrumentos de laboratorio. Este sistema es más lento que los otros dos, pero tiende a generar un aprendizaje más profundo y difícil de olvidar, como cuando aprendemos a andar en bicicleta.

 ¿CÓMO SÉ SI MI ESTILO DE APRENDIZAJE ES KINESTÉSICO?

  • Te gusta aprender a través de experiencias, como prácticas en laboratorio, juegos, modelos, incluso representaciones tangentes de lo que estudias, como un globo terráqueo o un esqueleto humano.
  • Eres una persona inquieta, que se mueve constantemente al hacer tarea o concentrarse en una actividad. 
  • Necesitas involucrarte en lo que estás aprendizaje, de lo contrario, te cuesta mucho y se convierte en algo cansado. 
  • Tus movimientos son una extensión de tus pensamientos creativos. 
  • Tienes la necesidad de expresarte de forma corporal.

¿SE PUEDE TENER LOS TRES ESTILOS DE APRENDIZAJE?  

¡Claro que sí! De hecho, nadie se adscribe enteramente a un solo sistema, puesto que todos desarrollamos formas de aprendizaje complejas que resultan de la combinación de muchos factores. De ahí, por ejemplo, que haya quienes necesitan estudiar en silencio y quienes pueden hacerlo escuchando metal. El punto es que es importante tomar en cuenta, cuando menos, que las personas aprenden de maneras distintas, para hacer de la educación una experiencia más enriquecedora para todos dentro y fuera de las aulas.

10 Ejercicios para Mejorar la Atención (Niños y Adultos)

Los ejercicios para mejorar la atención son efectivos para mejorar esta capacidad mental en niños, adolescentes, adultos y personas mayores. ¿Tienes problemas de atención? ¿Tienes tendencia a distraerte o a menudo notas que no estás suficientemente atento?

La atención es un proceso cognitivo que tiene la función de elegir qué estímulos vamos a captar, por lo que realizar de forma adecuada esta tarea es de vital importancia. Lo bueno que tiene la atención es que puedes entrenarla y trabajarla para que mejore.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA ATENCIÓN?

Por una razón muy sencilla:

Si no prestamos atención de una forma adecuada, la información que llega a nuestra mente puede resultar distorsionada o incompleta, por lo que nos dificulta mucho realizar el resto de actividades cognitivas.

Por ejemplo: si tienes que realizar una tarea en el trabajo pero no prestas mucha atención a las instrucciones para realizarla, seguramente te costará mucho más que si atiendes correctamente, ya que te faltará información para saber cómo deberías hacerla.

10 EJERCICIOS PARA TRABAJAR LA ATENCIÓN EN NIÑOS Y ADULTOS

1. Presta atención al estímulo correcto

Para trabajar la atención, una de las tareas más importantes a realizar es aprender a fijarnos en esos estímulos correctos. Es decir: debes ser capaz de seleccionar esa información que sea relevante o de tu interés (los estímulos diana).

De lo contrario, podrías tener una gran capacidad de concentración o mucha facilidad para mantener tu atención durante largos periodos de tiempo a un estímulo, pero eso no te asegura que estés prestando atención a estímulos correctos, por lo que tu atención podría continuar siendo disfuncional.

Para trabajar esta atención selectiva puedes realizar un ejercicio en el que debas seleccionar un estímulo frente otros muchos estímulos distintos.

Por ejemplo, mediante una figura como la que se muestra a continuación, donde vemos un conjunto de estímulos distintos: letras vocales, letras consonantes, números pares, números impares.

El ejercicio consistiría en encontrar lo más rápido posible:

-Todas las letras T que contenga la figura.

-Todas los números 4 que contenga la figura.

-Todas las letras K que contenga la imagen.

Esta actividad se puede realizar con cualquier tipo de estímulos, no tiene por qué ser necesariamente números y letras, pueden ser dibujos, colores, figuras geométricas, etc.

Además, también puede variar la cantidad de estímulos. Cuanto más estímulos diferentes haya más difícil será la tarea, y por lo tanto realizarás un mayor trabajo atencional.

2. Distingue estímulos muy similares

Otra actividad muy útil para trabajar la atención selectiva es aprender a distinguir estímulos que puedan ser muy similares o prácticamente idénticos, pero que contengan alguna diferencia.

De este modo, no solo estarías aprendiendo a seleccionar adecuadamente esos estímulos a los que les quieres prestar atención y a apartar todos aquellos que sean distintos, sino que estarías aprendiendo a focalizar tu atención sobre los detalles de los estímulos diana.

Para hacerlo, una actividad eficaz son los típicos ejercicios de encontrar las diferencias entre dos dibujos prácticamente idénticos.

3. Diferencia los estímulos del estímulo

A veces nos pensamos que prestar atención a algo consiste fijarnos o concentrarnos en un estímulo concreto.

Sin embargo, la mayoría de veces, fijarnos en un solo estímulo no es suficiente, ya que el ser humano tiene tendencia a fijarse en aspectos generalmente grandes, y a veces obviamos que cada uno de esos estímulos tiene muchos detalles que no podemos pasar por alto.

Pongamos un ejemplo:

Estas trabajando y tienes que prestar atención a lo que te dice tu compañero respecto a la tarea que hay que terminar para esta tarde.

En principio, podríamos pensar que con sentarnos cerca suya y escuchar atentamente lo que nos dice ya será suficiente para prestar una buena atención respecto a lo que dice. Pero aunque pueda parecer raro, muchas veces no es así, sobre todo si nuestros procesos atencionales no son del todo buenos.

Quizá quedarnos con el significado global de lo que nos ha explicado no es suficiente, quizá la palabra o la frase que ha dicho al inicio de la conversación es más relevante de lo que hemos entendido.

Es por ello que aprender a prestar atención a estímulos más pequeños que muchas veces pasamos por alto puede resultar muy importante.

Ejercicio

Un ejercicio para practicarlo es el siguiente:

Ante esta tabla, debes encontrar en cada fila, el número que sea igual al que aparece en la izquierda de todo.

Si nos fijamos en la primera línea, el número 82325 está repetido solo una vez (en la tercera columna), pero los demás tienen números parecidos: el 8 y el 2 están en todas las columnas, el 3 en la segunda tercera y cuarta…

Si realizáramos esta tarea de la misma forma que podemos escuchar a nuestro compañero de trabajo sin fijarnos en exceso en sus palabras, nos podríamos equivocar y marcar otro número. En cambio, si realizamos un mayor esfuerzo de concentración lo haremos correctamente.

4. Acostúmbrate a trabajar con dos estímulos

Del mismo modo que es importante poder centrar tu atención en un solo estímulo relevante, lo es poder centrarla en dos. Y es que cuando aprendes a focalizar tu atención, no debes hacerlo solo ante un estímulo, sino sobre dos o más.

Con esta tarea en la que focalizas tu atención en dos estímulos, por un lado aprendes a seleccionar una cantidad pequeña de estímulos a los que prestar atención eludiendo a los demás, y por otro lado aprendes a dividir tu atención en dos estímulos distintos.

Así pues, ante esta tabla donde hay solo dos letras:

  • Escribe 1 debajo de P y escribe 2 debajo de B.
  • Hazlo lo más rápido que puedas y sin cometer errores.

5. Divide tu atención

Tener la capacidad de poder prestar atención a más de un estímulo a la vez es probablemente una de las mejores habilidades que tenemos.

Si nos fijamos, nuestro entorno está rodeado de estímulos, y lo más habitual es que tengamos que atender a más de una cosa a la vez.

-Estás haciendo la comida y hablando con tu hermana-

En esta simple situación, estás prestando atención a una gran cantidad de estímulos: a lo que te dice tu hermana, a lo que le dices tú, al agua que está hirviendo, a los filetes que están en la sartén, a la cantidad de sal que le has puesto…

Es por ello, que cuando entrenamos nuestra atención, también tenemos que entrenar nuestra capacidad de prestar atención a varias cosas a la vez.

Ejercicio

Para ello, el ejercicio que te propongo es el siguiente:

En esta imagen hay 4 figuras distintas. Coloca un número debajo de cada una de ellas lo más rápido que puedas.

De esta forma, mientras realices este ejercicio no podrás prestar atención a un solo estímulo, sino que tendrás que atender a 4 de forma simultánea.

6. Agrupa estímulos en una categoría

Cuando tenemos una gran cantidad de estímulos en los que nos queremos fijar primero de todo debemos agruparlos.

En el momento que somos capaces de agrupar estímulos, nuestra tarea atencional se simplifica, ya que organizamos nuestra mente para prestar atención de una forma dirigida y productiva.

Por ejemplo: tienes un archivador lleno de papeles y tienes que contar cuantos hay en total.

Te será muchos más fácil si los cuentas de 10 en 10 y los vas apartando que si intentas contarlos todos a la vez.

Pues con la atención sucede lo mismo, es mucho más fácil si vamos agrupando los estímulos que si los intentamos atender por separado.

Para practicar la agrupación puedes realizar el siguiente ejercicio:

  • Agrupa las estrellas de la siguiente imagen de tres en tres lo más rápido que puedas.
  • Cuenta cuantos grupo de estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas hay en total
  • Cuenta cuantas estrellas quedan sin agrupar

7. Agrupa estímulos en varias categorías

Más importante que la tarea anterior es saber agrupar estímulos en categorías distintas.

Por ejemplo: imagina que vas a comprar y tienes que hacer la lista de las cosas que necesitas.

Cuando estés comprando, te será mucho más fácil si agrupas los alimentos que necesitas en función de la parada en la que los tienes que comprar que si apuntas uno en cada punto de la lista sin ningún orden.

Para trabajar este aspecto, se puede realizar un ejercicio idéntico al anterior pero que en vez de haber un solo estímulo (las estrellas), haya 4 o 5 estímulos (estrellas, triángulos, rombos, tréboles y cuadrados).

8. Invierte tu atención

Tener una buena capacidad atencional es especialmente importante cuando realizamos actividades costosas. Poder mantener nuestra atención cuando trabajamos o realizamos operaciones difíciles suele requerir de un mayor esfuerzo.

Para trabajar nuestra atención más profundamente, un buen ejercicio es realizarlo con números. En concreto con este ejercicio debes atender a los números que se presentan, y escribirlo en orden inverso.

Por ejemplo, ante el primer número 625, el inverso sería 526.

De esta forma, trabajas tu proceso atencional mientras realizas otra tarea de razonamiento:

Primero prestas atención al número, posteriormente a la operación necesaria para escribir su inverso y finalmente al número inverso resultante.

Se recomienda que en todas esas series en las que pueda tapes con una hoja el número original cuando escribas su número inverso.

9. Mantén tu atención visual

Mantener la atención en una actividad durante periodos prolongados de tiempo es una tarea difícil, muy sujeta a posibles distracciones o falta de concentración.

Por ello, es bueno ejercitarla.

Para hacerlo, se puede realizar el siguiente ejercicio:

  • Cada tabla contiene todos los números del 1 al 36 excepto uno.
  • Debes encontrar cuál es el que falta y escribirlo en la casilla marcada en azul
  • Hazlo lo más rápido que puedas.

10. Mantén tu atención auditiva

De la misma forma que con la atención visual sucede con la atención auditiva. Suele ser complicado escuchar algo durante largos periodos de tiempo sin que tu atención disminuya o te distraigas con otros estímulos.

Así pues, para trabajar este tipo de atención te propongo el siguiente ejercicio:

  • Pon tu programa de radio favorito y escúchalo con atención
  • Tu tarea no será escuchar el programa de forma general o quedarte con los conceptos de los que se hablan.
  • Tendrás que identificar una sola palabra, por ejemplo: el nombre de la emisora
  • Cada vez que escuches esa palabra, deberás apuntarla en un hoja.
  • Puedes realizar esta tarea con la máxima concentración posible durante unos 30 o 40 minutos.

¿Qué entendemos por atención?

La atención es ese mecanismo que está implicado de forma directa en procesos tales como la selección, distribución y mantenimiento de nuestra actividad psicológica.

Dicho de otra forma: a través de la atención elegimos qué estímulos queremos captar (estímulos diana) y qué estímulos queremos eludir.

Por lo que la atención es un proceso que podemos dirigir y nos permite discernir entre información relevante e irrelevante.

Es decir: puedes elegir esa información a la que le haces caso y esa a la que no le prestas atención.

Y es justamente aquí donde entra el dilema de este proceso: ¿prestamos atención realmente a cosas importantes? ¿y cuando lo hacemos somos capaces de mantenerla para no perder información?

Pues la realidad es que muchas veces no lo hacemos así, por lo que podemos ir perdiendo nuestra capacidad de prestar atención de una forma productiva, y esto puede convertirse en un problema.

10 HABILIDADES COGNITIVAS DEL SER HUMANO

Las habilidades cognitivas son las competencias relacionadas con la cognición, es decir, la facultad, consciente o inconsciente, de tomar la información que se recibe, y procesarla en base a conocimientos previamente adquiridos.

Sin embargo, pocas veces prestamos atención a cuáles son esas capacidades cognitivas, cómo actúan y qué mecanismos intervienen en los numerosos procesos mentales que realiza nuestro cerebro a diario.

Cuando hablamos de habilidades, estamos hablando de todas esas capacidades que tiene nuestro cerebro para funcionar y trabajar con la información que adquirimos de nuestro ambiente.

¿CUÁLES SON LAS HABILIDADES MÁS IMPORTANTES?

PERCEPCIÓN

La primera habilidad cognitiva que ponemos en marcha para poder obtener cualquier tipo de información de nuestro ambiente es la percepción. Es el proceso que tiene la función de codificar y coordinar las diversas sensaciones elementales para darles un significado.

¿Y por qué es importante la percepción?

  • Porque el ser humano tiene la necesidad de adaptarse al medio.
  • Porque el medio en el que vivimos es complejo y cambiante.
  • Porque la percepción ordena la materialidad y crea nuestra realidad.
  • Porque si no percibimos las cosas, estas no pueden entrar en nuestra mente.

Cuando lees, escuchas o tocas cualquier cosa, la primera función que pones en marcha es la percepción:

  1. Los estímulos llegan a nuestros receptores.
  2. Los receptores envían la información a nuestro cerebro.
  3. Una vez la información está en nuestro cerebro se puede empezar a procesar.

Esto significa que la manera en que ves las cosas, las percibes y las interpretas, es el punto de salida para poder realizar el resto de funciones cognitivas, ya que modula la forma con la que la información llega a tu cerebro.

Además, lo que hace especial esta habilidad cognitiva es que a diferencia de las otras capacidades cognitivas, está más marcada por determinantes psicológicos internos que por capacidades cognitivas.

Aspectos como la experiencia, los miedos, las obsesiones, los deseos, las expectativas o los valores, modulan la percepción, por lo que nuestro estado psicológico juega un papel muy importante a la hora de determinar la forma en la que llega la información a nuestra mente.

LA ATENCIÓN

A parte de la percepción, otra función cognitiva que juega un papel fundamental en la entrada de la información en nuestro cerebro es la atención.

A la hora de recibir información, tan importante es la forma con la que la percibimos, como los elementos a los que le prestamos atención. Dicho de otra forma, la atención modula los componentes que percibiremos.

Nuestro cerebro capta numerosos estímulos, pero sólo algunos son conscientes, el resto son percibidos subliminalmente. La atención es pues, un proceso que elige qué estímulos vamos a captar. Es una especie de filtro que tiene nuestra mente para introducir en nuestro cerebro esa información que sea relevante.

La atención es un proceso adaptativo, ya que nos permite captar mejor el ambiente y responder de una manera eficaz.

Además, como ya sabrás, la atención la podemos dirigir. Más concretamente la atención realiza 3 procesos:

  • Procesos selectivos: cuando debemos dar respuesta a un solo estímulo o tarea.
  • Procesos de distribución: cuando debemos atender a varias tareas a la vez.
  • Procesos de mantenimiento o sostenimiento: cuando debemos atender durante periodos de tiempo relativamente amplios.

Podríamos decir que la atención, juntamente con la percepción, son dos capacidades que poseemos lo seres humanos que actúan como prerrequisitos para que la información llegue a nuestro cerebro, y por lo tanto juegan un papel fundamental en el resto de los procesos cognitivos.

Es decir:

Si percibes las cosas de forma adecuada y prestas atención a cosas relevantes, los procesos mentales que hagas posteriormente se verán beneficiados, ya que estarán trabajando con información adecuada.

Sin embargo si percibes las cosas de una forma distorsionada, prestas atención a estímulos irrelevantes o eres incapaz de mantener tu atención en aspectos importantes, tus procesos cognitivos tendrán una dificultada añadida, ya que la información que tendrán para trabajar no será adecuada.

COMPRENSIÓN

Una vez la información ha llegado a las neuronas de tu cerebro, el siguiente elemento indispensable para que las tareas realizadas por la atención y la percepción no queden en vano es la comprensión.

La comprensión, como bien sabrás, hace referencia a «entender» la información que nos acaba de llegar. Sin embargo, no podemos definir la comprensión como un único proceso, o una única capacidad, sino como un conjunto de ellas.

La comprensión implica una serie de procesos como el análisis, la crítica o la reflexión, los cuales son articulados por nuestra mente de una forma interactiva. Así por ejemplo, cuando lees una noticia en el diario, para comprender su contenido entran en juego factores como:

  • Tu conocimiento general (tu memoria) sobre el mundo y más concretamente sobre el tema del que trate la noticia.
  • Tu percepción sobre la noticia, la atención que le prestes, y el modo en que lo codifiques a través de la memoria de trabajo.
  • Tu lenguaje, el cual te permite recuperar el significado que tienes almacenado en tus neuronas sobre cada palabra que leas.

La interacción entre estos procesos, dictaminará tu capacidad de comprensión ante cualquier información que quieras que se quede guardada en tus neuronas, es decir, ante cualquier información que percibas y le quieras prestar atención.

MEMORIA

Una vez la información procesada llega a tu cerebro, el mecanismo que se pone en marcha es la memoria (eso que recordamos). ¿Pero qué entendemos por memoria? Quizá como dijo Cofer:

Si nuestras memorias fueran perfectas y no fallaran nunca en los momentos de necesidad, probablemente no sentiríamos el menor interés por ellas”.

Esta afirmación concibe la memoria como un mero recuerdo, o mejor dicho, como un conjunto de recuerdos e información almacenada, pero, la memoria es mucho más que eso.

Y te preguntarás… Si la memoria no es recuerdo ¿qué es? Pues la memoria es un proceso o conjunto de procesos que permiten codificar, almacenar y recuperar la información, una vez ésta «ha entrado» en nuestras neuronas.

Para ver más claramente todo lo que implica la memoria, vayamos a ver los distintos tipos de memoria que poseemos.

Memoria sensorial

La sensorial es una memoria de escasísima duración (de 1 a 3 segundos) que trabaja junto al sistema de percepción para procesar la información que queremos que entre en nuestra mente.

Es decir, cuando percibimos cualquier estímulo, nuestro cerebro ya empieza a recordar, y a través de esta memoria sensorial, se proporciona a nuestro sistema perceptivo la cantidad de tiempo justa para poder memorizar el elemento que está entrando.

Memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo actúa como una memoria de trabajo: cuando la memoria sensorial ha hecho ya su trabajo que nos ha permitido percibir la información, entra en juego esta memoria a corto plazo (que dura de 18 a 30 segundos).

Esta memoria de corta duración mantiene disponible (memoriza) la información que se acaba de percibir durante unos segundos para que se pueda almacenar correctamente.

Además, esta memoria de trabajo también reactiva materiales almacenados en la memoria a largo plazo, para poder integrar la nueva información con la que ya se poseía anteriormente.

Memoria a largo plazo

Una vez han actuado la memoria sensorial y la memoria a corto plazo, aparece la memoria a largo plazo, «la memoria con mayúsculas».

Este tipo de memoria, es lo que popularmente se conoce como «memoria», y contiene toda esa información que ya ha sido almacenada en nuestro cerebro, contiene nuestros recuerdos.

LENGUAJE

Estrechamente ligado a la memoria encontramos el lenguaje. Por lenguaje se entiende la capacidad de relacionar un sistema de códigos, con significados de objetos del mundo exterior, así como sus acciones, cualidades y relaciones entre los mismos.

El lenguaje se podría considerar una forma especial de memoria, que nos permite recordar de forma automática la relación entre una palabra y un significado.

ORIENTACIÓN

Por orientación entendemos el conjunto de funciones psíquicas que nos permiten darnos cuenta, en cada momento, de la situación real en la que nos encontramos. Dicho de otra forma, tus experiencias y recuerdos hacen posible que tengas conciencia sobre tu propia persona y de tu situación en el espacio y el tiempo.

Sin embargo, tu orientación no es un simple recuerdo, es la conjunción de múltiples recuerdos y conocimientos que se juntan. Por ejemplo: Cuando estás en una carretera de un sitio desconocido para ti, puedes tener capacidad para orientarte mientras conduces.

Pero esa capacidad de orientación no es un simple recuerdo, entran en juego muchas otras capacidades:

Puede ayudarte que te hayas mirado el mapa anteriormente y recuerdes algún aspecto de la carretera, es posible que tu conocimiento sobre el país o la comarca en la que te encuentras también colabore a la orientación, o que tu conocimiento más general sobre el funcionamiento típico de carreteras y vías resulte clave para que te orientes.

La interacción de distintas partes de nuestro cerebro y distintos procesos mentales, posibilita que tengamos una capacidad general que nos permita orientarnos tanto en el espacio, como en el tiempo como en persona.

PRAXIAS

La praxis es la capacidad que tenemos para realizar movimientos voluntarios, intencionados y organizados. La capacidad que te permite realizar cualquier movimiento con cualquier parte de tu cuerpo, está regulada por las regiones específicas de tu cerebro que conforman las praxias.

Existen 4 tipos de praxis distintas.

  • Praxias idemotoras: capacidad que te permite realizar gestos simples de forma intencionada, como por ejemplo saludar con la mano.
  • Praxias ideatorias: capacidad de manipular objetos con requerimiento de una secuencia de gestos y movimientos, como por ejemplo recortar una hoja con las tijeras.
  • Praxias faciales: capacidad de mover partes de la cara con un objetivo, como dar un beso.
  • Praxias visoconstructivas: capacidad de planificar y realizar movimientos para organizar un serie de elementos en el espacio, como hacer un dibujo.

FUNCIONES EJECUTIVAS

Las funciones ejecutivas podrían ser concebidas como «el pegamento» de nuestras capacidades cognitivas. Son ellas las que se encargan de poner en marcha, organizar, integrar y manejar el resto de funciones que posee nuestro cerebro.

Pongamos un ejemplo:

Quieres hacerte un huevo frito. En tu memoria a largo plazo está perfectamente almacenado que para hacerlo primero tienes que coger una sartén, verterle aceite y esperar que se caliente, romper el huevo y ponerlo encima del aceite hirviente.

Hasta aquí muy bien, lo recuerdas perfectamente. Sin embargo, ¡sin tus funciones ejecutivas serías incapaz de hacerlo!

Y es que sin ellas, no sería capaz de percibir la situación, hacer funcionar correctamente tu memoria de trabajo para recordar que acabas de coger la sartén, juntar esa información con tus recuerdos de cómo se hace un huevo frito o planificar adecuadamente esos recuerdos.

RAZONAMIENTO

El razonamiento sería como «el plus» que contiene nuestro cerebro para poder realizar operaciones superiores. Con el razonamiento somos capaces de realizar funciones organizadoras relacionadas con la lógica, la estrategia, la planificación o la resolución de problemas.

El razonamiento nos permite integrar la información que tenemos almacenada en nuestras neuronas, de manera que podamos «adquirir nuevos conocimientos a través de lo que ya conocemos».

Con esta capacidad cognitiva aparecen nuestras ideas, los juicios o las conclusiones.

METACOGNICIÓN

Finalmente, una última capacidad cognitiva que me gustaría comentar es esa que va más allá de la cognición, la metacognición. Las capacidades metacognitivas controlan, dirigen, mejoran y aplican la resolución de problemas sobre las capacidades cognitivas.

Dicho de otra forma, la metacognición es eso que nos permite aprender la forma de funcionar de nuestro cerebro, encargándose de cosas como:

  • Diseñar los pasos a seguir,
  • Autorregular nuestras acciones y nuestros procesos de pensamiento.
  • Evaluar el funcionamiento de las cosas,
  • Adquirir capacidad para anticipar (forward)
  • Adquirir capacidad para mejorar (feedback).

Referencias

  1. Carrol, J.B (1993). Human cognitive abilites a survey of factor-analytic studies. University of North California at Chapel Hill.
  2. Herrera, F. Habilidades Cognitivas. Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Granada.
  3. Watanabe, K. Funahashi, S 2014). Neural mechanisms of dual-task interference and cognitive capacity limitation in the prefrontal cortex. Nature Neuroscience (17), 601–611.

ALUMNOS CON DISLEXIA: ESTRATEGIAS PARADOCENTES

¿QUÉ ES DISLEXIA?

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. Se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. En la etapa preescolar ya se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, sabiendo que no se cura sólo con el paso del tiempo, se requiere de un diagnóstico temprano para poder ayudar el niño oportunamente. Por ello, los educadores no deben dudar en consultar ante las primeras sospechas de dislexia.

¿Por qué se produce?

Para entender que ocurre en el cerebro de un niño con dislexia, conviene explicar de manera sencilla cómo funciona éste y cómo se lleva a cabo el proceso de la lectura:

El cerebro humano está formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El hemisferio izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial.

Además, no trabajan exactamente del mismo modo, sino que el hemisferio izquierdo procesa la información secuencialmente, o sea, unos datos tras otros, mientras que el derecho lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. Al leer, se combinan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información por ambos hemisferios. Pero en los niños disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al niño para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva.

Conocer cuál es la alteración concreta que causa la dislexia es más difícil. Los enfoques cambiaron en los últimos treinta años y actualmente, los estudios se

centran en la relación existente entre el lenguaje hablado y el escrito, intentando comprender la naturaleza y la calidad del análisis fonema grafema, es decir la relación pronunciación – escritura y la automatización durante la lectura. Si bien, hay distintos tipos de dislexia de acuerdo a las alteraciones presentadas, se atribuye al fallo fonológico la base patogenética de las dislexias.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al educador?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje.

Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos.

Preescolares (niños de 3 a 5 años)

  • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
  • Torpeza al correr, saltar y brincar.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
  • Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
  • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
  • Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras.
  • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.

Escolares (niños de 6 a 11 años)

  • Invierte letras, números y palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Dificultad para conectar letras y sonidos y en descifrar las palabras aprendidas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • No completa una serie de instrucciones verbales.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
  • Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
  • Su comprensión lectora es pobre.
  • No toma o agarra bien el lápiz.
  • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
  • Es lento para recordar información.
  • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
  • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.

De 12 años en adelante

  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.

.¿Cómo puede ayudarlo el educador?

Ante todo, debe recordar que su actitud debe ser positiva y constructiva, ya que para tener éxito en los estudios el alumno disléxico sólo requiere una enseñanza diferente. Si bien sus necesidades particulares deberán ser atendida por un profesional especializado en dislexia, le será muy útil la aplicación de las siguientes estrategias para aprender:

  • Tener bien claro lo que usted espera del niño, aceptando que haga preguntas durante las lecciones y asegurándose si ha entendido las instrucciones.
  • Comprobar que el entorno sea estructurado, previsible y ordenado, ya que los niños con dificultades disléxicos responden mejor cuando se dan ciertas premisas.
  • Aceptar y admitir que su alumno tardará más tiempo en aprender y que se cansará más rápidamente que los demás niños.

Ejercicios para Controlar el Déficit de Atención en Niños.

Técnicas para tratar el trastorno por déficit de atención en niños

Una de las técnicas es modificar y compensar en lo posible, esas conductas típicas y recurrentes que tienen efectos negativos en el día a día del niño y sus padres.

A través de estos ejercicios claves que te presentamos podrás reducir en el niño la inquietud motriz y la impulsividad, que suelen ser las principales fuentes del problema, a través del aumento de su atención y el aumento de su capacidad cerebral.

El principal objetivo de los ejercicios es cambiar los hábitos, conductas y actitudes negativas que el niño tiene ante ciertas situaciones y enseñarle a su mente nuevas formas de reaccionar ante esa situación.

Estos ejercicios son ideales para controlar el déficit de atención en niños de preescolar y de primaria:

1. Realizar Rompecabezas

Es una dinámica fácil de ejecutar y que además mantendrá a tu hijo concentrado y lo ayudará a desarrollar su inteligencia espacial: los rompecabezas, atraen la atención del niño desde principio a fin, puede ser que se levante un par de veces, pero luego regresará para terminar lo que en algún momento empezó.

Los rompecabezas contribuirán a solucionar los problemas de atención y mejorar la memoria del niño.

2. Lectura de cuentos

Tal vez las dinámicas más divertidas son las que mantienen la atención del niño, pero también es necesario el desarrollo de su capacidad de concentración para su día a día en el colegio, por ejemplo; y leer un cuento de noche puede ser una buena alternativa.

Es importante que tú como padre contribuyas en esta tarea y después puedas hablar con él un poco sobre la historia. Una buena idea sería hacerlo también en la mañana.

3. Separar elementos

Otra excelente dinámica es la separación de elementos, para ello debes reunir una cantidad de objetos con características diferentes: color, tamaño y forma.

La tarea que tiene el niño es la de agrupar y clasificar los objetos presentados según sus características comunes. Esto ayuda a que los niños presten atención a cada una de las características de los grupos de objetos y desarrollen su concentración, destreza y salud mental.

4. Laberinto

Uno de las ejercicios para niños con tda o tdah que puedes realizar en casa es un laberinto con cuerdas que se enreden por distintas habitaciones de la casa y que conduzca a una bolsa de dulces o a un premio. Al abandonar la cuerda o al distraerse, será penalizado con un caramelo menos.

En esta dinámica se pueden divertir muchísimo y, además pasar una tarde diferente. Si tu hijo es más grande puedes aplicar la técnica del laberinto, pero utilizando papel y lápiz.

5. Colorear sin espacios

Si no tienes tanto tiempo como para planear la dinámica del laberinto, otra opción es pedirle a tu hijo que coloree una hoja sin dejar espacios en blanco.

Puedes empezar aplicando el ejercicio con una hoja tamaño carta e ir aumentando de tamaño y, de la misma manera, podrá ser dos veces por semana, pero lo recomendable es que se realice cotidianamente. Un adulto debe supervisar el ejercicio porque el niño tenderá a desistir en finalizar el trabajo.

6. Inteligencia espacial

Los ejercicios de inteligencia espacial son sumamente positivos para ejercitar la memoria y capacidad de concentración de tu hijo. A partir de imágenes con símbolos, colores, relojes, formas abstractas, letras o números que sigan un patrón determinado, el niño deberá ordenar las figuras de acuerdo con la secuencia que vienen llevando.

7. Otras dinámicas para la atención para realizar en casa

En casa se pueden realizar muchas dinámicas para el desarrollo de las habilidades del pensamiento de tu hijo, como por ejemplo: ubica varios elementos en un sitio, en un orden determinado, luego varía la colocación para que él vuelva a organizarlos en el orden estipulado.

Otro ejercicio podría ser, nombrar varios objetos y posteriormente guardarlos en una caja, para que el niño repita el nombre de todos los objetos que están es su interior. Realmente puedes hacer muchos ejercicios con tu hijo, todo depende de tu creatividad e iniciativa, recuerda que esas tareas ayudan a potenciar la capacidad de atención de tu hijo.

Desde siempre se ha dicho que el apoyo de los padres es muy importante, pero no imprescindible; sin embargo, en este caso donde la familia tenga un niño con déficit de atención, este miembro del hogar necesita la mayor supervisión posible y un apoyo incondicional que solo pueden ofrecer padre y madre.

También puedes realizar con tu niño mapas conceptuales o mentales, este tipo de herramientas pueden resultar efectivas para controlar el déficit de atención que pueda tener tu niño durante el momento de estudio debido a que su elaboración requiere concentración y adicionalmente, pueden fomentar la creatividad y la organización en tu niño/a. Visita nuestra de mapas conceptuales y mentales para aprender más sobre este tema.

En niños con déficit de atención, ten precaución con:

Excesiva Televisión: Estudios especializados han revelado que la violencia, el exceso de publicidad y programas no educativos que se trasmiten por la tv, pueden tener un impacto negativo en el niño, puesto que el cerebro de éste no cuenta con suficientes sustancias que le ayudan a bloquear y seleccionar el contenido que ve, por tanto todo lo que observa en la televisión es grabado en su memoria.

Videojuegos: Investigaciones demuestran que éstos reducen la línea base de la actividad del cerebro, lo que hace que el niño esté hiper-enfocado en esta actividad, lo que puede ocasionar adicciones y que el niño no tenga límites razonables entre la realidad y lo virtual.

Además, estos momentos del día son pasivos y le quitan tiempo al niño para aprender habilidades y desarrollarse de una forma positiva en cuanto al TDA. Efectivamente, la tv y los videojuegos pueden dificultarle al niño la mejora de su aprendizaje y las habilidades sociales a la vez que trunca el desarrollo de su capacidad cerebral.

Dinámicas positivas para el desarrollo del niño con déficit de atención:

  • Los deportes en equipo son una de las principales dinámicas que ayudarán a tu hijo, como el basquetbol, beisbol, futbol, vóleibol y cualquier otro deporte en el que el niño pueda compartir con otros de su edad, tomar modelos de comportamiento y aprender a socializar mejor. Este aprendizaje resulta importante para niños con problemas de conducta.
  • También puede realizar otros deportes como el tenis, que aunque no se juega en equipo es un deporte que necesita de mucha concentración.
  • Son recomendados también el Karate o Tae Kwon Do, porque tienen como guía a un instructor y deben seguir ciertas instrucciones que le harán mantener la atención, control físico y mental y mucha concentración.
  • Expertos también recomiendan que el niño con TDA practique teatro, porque le permite representar varios personajes y es una excelente salida para la creatividad y la imaginación del infante.
  • También puede realizar actividades como natación y clases de arte o música.